| Las instituciones
de la Iglesia “existen para transmitir la Fe; (...) esta misma
Fe, deberá engendrar modelos culturales alternativos, para
la sociedad actual. Los cristianos, con los talentos que han
recibido, talentos apropiados, deberán ser creativos en sus
campos de actuación: el mundo de la cultura, de la política,
de la opinión pública, del arte y de la ciencia.”Aparecida
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El Colegio Parroquial San Carlos Borromeo se propone como
objetivo la formación integral, humana y cristiana de sus
alumnos. Una formación entendida de esta manera incluye:
- Anunciar a Jesucristo y proponerlo a nuestros alumnos, para
que adhieran libremente a su Persona y lo incorporen a su
proyecto de vida. La dinámica de la vida sobrenatural desarrolla
al hombre como imagen y semejanza de Dios viviendo las virtudes
teologales: fe, esperanza y caridad. La formación religiosa
debe inspirar y coronar toda la tarea educativa. El Colegio
se compromete a formar a los alumnos en la doctrina y el espíritu
del cristianismo y en la fidelidad al supremo Magisterio de
la Iglesia Católica.
- La educación moral, que consiste en el crecimiento permanente
en las virtudes cardinales o humanas (prudencia, justicia,
fortaleza y templanza), y sociales.
- Educar para que nuestros alumnos sean cristianos comprometidos
con la fe; buenos y honestos ciudadanos. Que por este compromiso
de fe sean capaces de sumarse a la vida de la comunidad parroquial,
participen de las iniciativas evangelizadoras, caritativas
y de promoción humana de la comunidad cristiana concreta.
Que sean creativos para hacer surgir nuevos emprendimientos
solidarios.
- Estimular, favorecer y potenciar la inteligencia y la voluntad
con la que Dios ha dotado a cada uno de nuestros alumnos,
para facilitar y promover todo aprendizaje integral e integrador
que sea para su bien y el bien de la comunidad. La formación
de la inteligencia debe despertar y desarrollar al máximo
la capacidad de cada uno. Cultivar la orientación de la vida
afectiva y el desarrollo armónico de la sociabilidad.
Privilegiar la coherencia entre fe y razón, entre religión
(esencial a la persona humana) y ciencia; favoreciendo el
diálogo entre fe y razón, entre la religión revelada por Cristo
y las ciencias humanas legítimas. La inspiración cristiana
de toda la acción educativa no disminuye en nada la importancia
y la recta autonomía de las diversas disciplinas humanas.
Por el contrario, todo aquello que constituye un verdadero
valor, debe ser reconocido como tal y promovido a su plena
realización por una auténtica educación cristiana.
- La atención personal al alumno es no sólo el método más
eficaz para educar, sino el fruto de una convicción interior
que debe animar toda la vida y las actitudes de los docentes.
- La clave del éxito de la enseñanza es saber despertar el
entusiasmo de los alumnos en el descubrimiento y la contemplación
de la verdad, en el compromiso personal con los auténticos
valores, en la admiración de la belleza.
- La disciplina del Colegio es no sólo condición para desarrollar
con orden y fruto la enseñanza y aprendizaje, sino también
una escuela de virtudes para la vida; nos enseña el orden
de nuestro trabajo, el respeto por los demás, el sentido de
la jerarquía.
- Educar en la vinculación entre vida personal y participación
comunitaria en la parroquia, ya que sin esto la vida de fe
no rinde todos sus frutos. Esto conlleva una correcta participación
litúrgica, una auténtica vida sacramental.
- Educar en el diálogo que tiene por base la verdad, respetando
la verdad, y a cada persona; por tanto, la base del diálogo
es la verdad objetiva, liberando a todos quienes formamos
la comunidad del Colegio Parroquial del subjetivismo relativista,
que atenta contra la verdad, la persona humana, el diálogo
y la búsqueda del bien mayor.
Todo este Ideario se compendia perfectamente en el lema del
Colegio Parroquial San Carlos Borromeo, para todos sus niveles:
“La Caridad es el triunfo de La Verdad”
LA
VISIÓN
Es evidente, que la visión del Colegio Parroquial sobre el
hombre, (por tanto la visión de cada alumno, docente, etc.)
es la visión que Jesucristo reveló a su Iglesia. La visión
de hombre del Colegio de la Parroquia es la de la Iglesia
Católica: humanista y cristiana: cada alumno es persona humana,
creada por Dios a su imagen y semejanza; es persona única
e irrepetible, con vocación divina y destino trascendente.
Como toda persona humana, su vida es sagrada desde el instante
de su concepción hasta la muerte por causas naturales.
La vida es el primero de los derechos humanos, por eso la
promovemos y defendemos, para que crezca en la libertad propia
de los hijos de Dios; asimismo promovemos el amor y el respeto
por la propia persona y por el prójimo. Buscando ante todo
la verdad, para alcanzar la justicia en todas sus dimensiones
y el compromiso personal y comunitario con el bien común.
LOS VALORES
“El Espíritu Santo que nos anima, es el mismo
que impulsó a Jesús”. Navega Mar Adentro 3.
La comunidad educativa parroquial se sabe heredera de los
valores propuestos y encarnados, desde su fundación y origen,
por las pautas recibidas de monseñor Miguel Raspanti, y gracias
al servicio que prestaron los Misioneros de San Carlos.
Nos sabemos comunidad -comunidad eclesial educativa- por lo
tanto, nos urge seguir creciendo, primero en virtudes y, en
consecuencia, en valores (humanistas y cristianos), algunos
de los cuales ya han sido adquiridos o fueron heredados, pero
también nos apremian Cristo y la realidad cotidiana, luego,
debemos ejercitarnos en virtudes y valores que aún nos falten.
Somos comunidad de personas y eso nos hace realidad viva,
que debe seguir creciendo a la medida de Cristo, y llegar
a la plenitud en el mismo Cristo. Somos ámbito de comunión;
todos debemos integrarnos, cada uno en el sitio y rol que
le corresponda, adhiriendo y compartiendo el mismo proyecto.
Aspiramos a dar testimonio de Jesucristo, por eso queremos
ser comunidad eclesial, orante, eucarística, servidora, solidaria,
comunidad de discípulos misioneros; por eso intentamos superar
todo tipo y clase de individualismos.
Como comunidad, entonces, queremos tener el criterio de Cristo
y su Iglesia para la vida, la persona humana, la familia,
la comunidad, la educación, etc. Esto implica que, cada uno
desde su lugar y su rol, respetando el de los otros miembros
de la comunidad, aporte para el bien común, implemente caminos
de diálogo, profundice la capacidad de autocrítica, intente,
lo más posible, ser coherente con los objetivos propuestos,
ahondando la capacidad de reflexión; reflexión desde el Evangelio
y la doctrina de la Iglesia.
LA MISION
Vayan por todo el mundo, anuncien el Evangelio
(...) y enséñenles todo lo que Yo les he enseñado. Mt
28,19-20.
Nuestra misión es la misma que Jesucristo confió a la Iglesia;
somos porción de la iglesia diocesana por ser Colegio de la
Parroquia, por tal razón y motivo, nuestra misión no puede
ser distinta.
Esta misión se hace realidad desde el servicio educativo,
humanista y cristiano; intenta formar y educar, no sólo personas
de bien, sino hombres que se dejen guiar por la recta razón,
guiar por el Evangelio, haciéndose, por opción, ciudadanos
honestos y prudentes, que busquen el bien común; cristianos
fieles a Cristo y a la Iglesia para poder transformar desde
los principios de un sano humanismo y desde el espíritu evangélico,
la realidad que les toque vivir, asumir y afrontar.
Educamos y formamos al hombre en su totalidad, brindando ciencia
y técnica para la inteligencia, y las virtudes para la voluntad;
las herramientas necesarias para que cada alumno tenga el
criterio necesario para poder optar por una sana y recta conciencia,
la que lo llevará a construir la verdadera felicidad, que
no es otra cosa que la santidad.
“La Santidad se vive especialmente cuando procuramos evangelizar,
en medio de las actividades y ocupaciones de cada día. El
Espíritu Santo, a través de la Santa Iglesia, suscita en cada
fiel un anhelo de santidad, un fuerte deseo de renovación
personal que no sólo se alimenta en la oración, sino también
en la misión cotidiana”.
“La educación sistemática es un campo privilegiado para
promover la evangelización de la cultura y la inculturación
del Evangelio”.
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